Por Alex.

Después de ir al puerto el conjunto dirigido por Paco Ramirez regresa a la casa que hace 15 días vio su primera derrota en toda la historia de la institución en la liga de ascenso.

El conjunto rival es también un causante de alegrías necaxistas en alguna temporada en primera división, El Atlético Celaya, quien fue un rival en alguna final por allá en la década en la que ninguno de nosotros queremos olvidar.

Necaxa y Celaya hoy viven realidades tan diferentes como tan diferente es aquella final en la que se logro el bicampeonato en primera división, hoy ambos conjuntos "benjamines" de una liga en la que uno asciende y el otro desciende, se encuentran después de tantos años de historia.

Para Necaxa este partido no debe representar dificultad para regresar a la senda del triunfo, que realmente pondrían a Necaxa con pie y medio en la liguilla por un título que sin duda es capaz de ganar. La liga de ascenso es tan pequeña como sus representantes y está vez no importa si se juega bien o mal ya que para los que somos aficionados parece que se debe llegar a primera pase lo que pase, aunque sea un añito y nos regresen para acá.

Que tan cruel puede llegar a ser una realidad en la que ya no se sabe que es lo bueno y que es lo malo, guardando toda proporción, es como la realidad que vivimos día a día, cuando vemos las portadas de periódicos con algún nuevo desafortunado ya sin vida, tan acostumbrados estamos a eso como a esto que es ganar porque se ha tenido la suerte o perder porque se merecía, pero lo cierto es que parece que no nos sorprende más ver a un Necaxa vivo sin vida.

El fútbol es un deporte tan interesante que permite cada ocho días nos sigamos sintiendo usados por un equipo que a final de cuentas nos traerá una nueva tristeza por ganar bien sin jugar a algo o perder porque es lo más común cuando se tiene un nivel tan bajo. Necaxa esta en el limbo, entre dos tierras, y en la realidad hay dos Necaxas el que vive en el corazón de los aficionados y el que esta cada fin de semana mostrándonos el tono gris que ya nos acostumbro a ganar sin convencer.

Quedan cuatro fechas para que el verdadero golpe de dolor aparezca, porque ya sabemos que se siente descender, ser campeón, ser eliminados de un torneo, de una liguilla, de una libertadores y muchas cosas que están en la mente pero...¿Están preparados para una liguilla de ascenso que se vaya a perder?.