Por Alex.

En el fútbol como en la vida, existen situaciones en las cuales una persona o en este caso un equipo de fútbol, no merece tener. Sin embargo, la frase tan gastada en este medio, "esto no es de merecimientos, sino de goles" tiene mucha razón. Y así como en la vida pueden llegarte oportunidades únicas que a la postre pueden beneficiar o perjudicar, al no saber el desenlace generalmente se toman, ya que de no tomarse, viene el arrepentimiento después.

No dudo que para muchos que siguen a este "pinche" equipo, el viernes haya sido un día muy esperado, pues a pesar de tratarse de la liga de ascenso, creo que todos sabemos lo que significa estar en la cima de esta división que en lo deportivo te sirve para estar directo en semifinales, pero en lo que a la afición se refiere, demostrarle a los de ascenso que no son del mismo nivel y a los de primera que somos de su mismo nivel castigados por el "muy inteligente" sistema de competición en México.

Tampoco dudo que alguno de los necaxistas viendo el partido se le haya salido esa misma frase que a mi, mientras estaba en el trabajo, "pinche Necaxa". Seguido de eso, decidí partir y mientras regresaba una serie de sentimientos nacían dentro de mí, sobre el equipo que siempre he seguido y valorado. Llegaron a mi cabeza muchas dudas, frustraciones, y muchas cosas más.

Desde que se descendió, entre necaxistas escucho, no somos un equipo de ascenso, perder o empatar es un fracaso en ascenso, ésta liga nos queda chica, puros autoengaños.

Lo peor de todo es que ya no sé de que manera lograr que mi equipo de fútbol, ya ni siquiera este en los primeros planos, sino que regrese a ese lugar que tanto presumimos es nuestro. Porque es cierto, los directivos, el dueño, el DT, los jugadores vividores, la afición todos esos son responsables de esto. Si alguno de ustedes sabe que tengo que hacer dígamelo, para entonces empezar, porque si criticamos el trabajo de la directiva para ellos somos amargados, si no dejamos trabajar al técnico somos unos desesperados que no saben nada, si no apoyamos al equipo entonces la afición ya te dice traidor por abandonar al equipo que amas como un cobarde. Entonces me pregunto para que existen las huelgas.

¿Qué tal si un día Necaxa es local y no hay ni un alma en el estadio? ¿Qué tal si de repente dejamos de comprar productos del equipo? ¿Qué tal si un día, nos deja de importar tanto como a ellos nosotros les dejamos de importar? Podrían pasar dos cosas a mi modo de ver, que desaparezcan al equipo o que por el contrario lo hagan regresar.

Lo que paso con La Piedad no es un volver a la realidad, ni un chispazo de suerte por parte de los reboceros, porque Necaxa no es un buen equipo, es eso que todos temen aceptar, es un equipo de la liga de ascenso, aunque no les guste es eso, un equipo más dentro de la liga de ascenso.

Los necaxistas pecamos de algo muy recurrente y me temo que no nada más en el aspecto futbolístico, y es que nos encanta vivir en el pasado, nos encanta no superar que alguna vez fuimos los mejores en primera división, y que después se nublo el mundo para terminar oscureciendose y entrar a una liga que se arraso que hizo pensar que esa liga es chica para el Necaxa. Hay que despertar, hoy, Necaxa no es ni el ganador de los noventa ni tampoco es el equipo que arraso esta misma liga, porque sinceramente si me preguntan basandome en el pasado podría jurar que el ascenso anterior fue sólo un chispazo de suerte para el equipo, debido a este fútbol tan caprichoso. Hoy Necaxa es un equipo de segunda división, aquí y aunque la pregunta ofenda ¿Tú como afición en que división estás? Porque si sigues creyendo que eres de primera, entonces seguirás sin ser un buen critico y sólo eres un soñador más, y no es que este mal, lo que está mal es que también existe otra cosa que se llama realidad.