Por Taker.

Durante el fin de semana con el comienzo de la participación de Monterrey en el Mundial de Clubes, fue inevitable que algunos cronistas y 'gente del fútbol' evocara lo realizado por Necaxa en la primera edición de dicho torneo de FIFA hace ya casi 12 años. El fracaso de Rayados y el que hasta ahora ningun equipo mexicano se haya acercado a lo que hizo nuestro equipo provocó que se hablara aún más de aquella notable participación.

Sin embargo hoy no quiero hablar del Mundial de Clubes y mucho menos de un equipo que por lo menos aquí no tiene cabida -desde luego me refiero al participante mexicano de la actual edición de ese torneo- sino hacer referencia a la que de una u otra forma debe ser una fecha especial para Necaxa y sus aficionados.

Hoy hace 13 años Necaxa consiguió su más reciente -me niego a decir que el último- campeonato en Primera División derrotando en el Estadio Jalisco al Guadalajara en algo que fue en su momento catalogado como una hazaña y bautizado por algunos comentaristas como el 'Jaliscazo' ya que Chivas salió ese mediodía como amplio favorito tras haber rescatado el empate en el partido de ida en el Estadio Azteca.

Recuerdo como si fuera ayer la actuación de Adolfo Ríos y la suerte que siendo honestos se tuvo durante ese primer tiempo en el que el balón simplemente se negó a entrar a nuestra portería. No podría olvidar esa carrera de Salvador Cabrera que terminó con un tiro razo que parecía llevar poco y que se clavó pegado al poste de Martín Zúñiga alrededor del minuto 10 del complemento y la sensación de saber que con esa anotación nos bastaba para manejar el partido.

De igual forma me es imposible no emocionarme al ver aquel balón robado por Alex Aguinaga y jugado excepcionalmente por Carlos Hermosillo que podría haber marcado el segundo gol pero que en una muestra de compañerismo se lo cedió a Sergio Vázquez quien solo empujó el balón para que en el ultimo minuto Necaxa sentenciara el partido que muchos especialistas creían tenía perdido antes de que siquiera comenzara.

Aquel 13 de Diciembre de 1998, Necaxa se sacó la espina y espantó a los fantasmas de aquella final que inexplicablemente se dejó escapar en Toluca siete meses antes; calló bocas y silenció a un Estadio Jalisco que festejaba el campeonato de Chivas desde el mismo silbatazo inicial de Pascual Rebolledo.

Ese día Necaxa ganó su tercer título de liga en aquella maravillosa pero cada vez más lejana década de los noventas siendo ese campeonato el que otorgó al equipo su boleto para disputar la Copa de Campeones y Subcampeones de Concacaf de 1999, evento que finalmente fue el que nos llevó a representar a la confederación en ese Mundial de Clubes de Brasil a comienzos del año 2000.

Para muchos, Necaxa cumple hoy 13 años sin títulos, pero en lo personal no comparto esa opinión ya que para mi como aficionado, los campeonatos obtenidos en la Liga de Ascenso tienen el mismo valor que los de Primera División y el no contarlos o hacer como si no existieran es en cierta forma menospreciar parte de la historia del equipo. Hoy son 13 años del título ante Chivas pero no son 13 años sin títulos para Necaxa.