Por Rafael Vera.
@RafaelVeraSa

Es difícil intentar escribir después del chasco que todos los Rayos nos llevamos el sábado pasado. Yo no quise externar mi opinión hasta que no tuviera la cabeza más fría para analizar y dimensionar lo que implica el habernos quedado en el camino en la lucha por el regreso a Primera; tampoco lo quise hacer porque el viaje al Victoria fue algo agotador y había muchos pendientes en la oficina que me hicieron casi no dormir el lunes siguiente. Es difícil asimilar que, cuando menos por un año más, el Necaxa no estará en Primera División ocupando ese lugar que por derecho le corresponde.

Definir lo que representan los Rayos en mi vida no es algo sencillo. En primer lugar, siempre he dicho que mi afición al equipo fue lo único bueno que mi papá me heredó y, en segundo lugar, sigo al club por la gran historia del equipo y su lucha por existir, aprovechar al 100% sus oportunidades y sobresalir con muy pocos recursos y casi nulas expectativas de todos.

En mi vida muchas veces me he visto en las mismas circunstancias, y tal vez eso me ha hecho apreciar cada vez más a estos colores. Y es por ello que realmente me duele y molesta cuando las cosas no están marchando como deberían; no es que sienta que la directiva, cuerpo técnico o jugadores me están defraudando nada más a mí o a todos los aficionados, sino que siento que también defraudan a ese modelo a seguir que representa la historia y mística del club.

Pensar en otro año más es saber que, al menos por otro año, el equipo será cabeza de ratón en lugar de ser cabeza de león como debería. Es saber que los dueños podrán correr a Ordiales; pero eso no nos garantiza que el que llegue sea diferente. Es saber que jugadores se irán; pero que puede que no lleguen los refuerzos que más se adecúen a las necesidades del proyecto llamado ascenso. Pensar en otro año más nos deja con la incertidumbre , donde volverás a sufrir la poca o nula cobertura mediática, las infernales salidas a jugar de visitante.

Pensar en otro año más es estar consciente de que no solo tú tienes derecho a subir, sino que hay otras plazas que también tienen posibilidades reales de regresar y eso complica la misión. En fin, pensar en otro año más, implica que la afición siga expiando culpas ajenas con el único aliciente de que en un futuro, cercano o no, se pueda salir del purgatorio y lograr el paraíso de la Primera Nacional.

De más está decir que Ordiales quiso, o lo hicieron querer, regalar el partido al cambiar INEXPLICABLEMENTE esos planteamientos tácticos que tan buenos dividendos generaron. De más está decir que esos jugadores considerados como claves fallaron a la hora buena. De más está decir que a nuestros dueños y directivos les importa tan poco el equipo que es posible que en un año nuevamente esta página, o cualquier otra, se llene de nueva cuenta de lamentos o proclamas en contra de aquellos que tienen la culpa de nuestra triste situación. De todo corazón espero que no sea así, de todo corazón espero que tú, mi Necaxa, resurjas de tus cenizas y recuperes ese lugar en la élite que por derecho y por historia te corresponde.

De todo corazón deseo que aquellos mercenarios que te tienen secuestrado, reaccionen y entiendan lo que tienen que hacer o de plano se hagan a un lado. De todo corazón deseo que seas de nuevo aquél modelo y ejemplo de que se puede ser grande con todo en tu contra. Fuerza Rayos y esto no se acaba hasta que se acaba.