Por Alex.
@AlexdeRayos

Ilusión: Imagen sugerida por los sentidos que carece de verdadera realidad.
Si ya tuvieron la oportunidad de ver el documental 'Ilusión Nacional' entonces sabrán que esa es la definición con la que inicia el filme presentado por Olallo Rubio, de lo contrario tampoco pasa nada, creo que todos estamos conscientes del porqué lo pongo.

Se cerró el campeonato de ascenso en su fase regular, como siempre sucede, es esperado y no genera ninguna sorpresa, Necaxa logró meterse a la fiesta por el título y a a partir de aquí se dice que todo lo anterior se borra y esto es otro torneo; el verdaderamente importante. Y es cierto, a partir de aquí ya no hay que jugar con la calculadora sino de confiar en tus propias fuerza, lo cual es verdaderamente el problema.

La fecha 15 sirvió para que Necaxa fuera el escalón de Alebrijes y los de Oaxaca lograran su clasificación a la Fiesta Grande, de paso, evidenciar una vez más a un equipo que simplemente no estuvo ahí. Los Rayos, que más que eso parecían apagones, porque ni siquiera a chispas llegaron, dieron la más grande exhibición de pena que un aficionado puede esperar.

Quizá sea mi falta de información en cuanto a ser director técnico  o que no sé tomar precauciones en la vida, lo cierto es que para mí el partido ante Alebrijes me parecía importante por muchas razones, mismas que como muchas otras al entrenador actual del equipo no le importan.

La primera de ellas era para retomar la confianza tras varios empates, a eso se le sumaba una tendencia positiva de llegar a la Fase Final con ocho juegos sin derrota y lo más importante, volver a encontrar el gol, tema que me lleva al punto dos. Si Necaxa anota es muy probable que sea gracias a los pies de Victor Hugo Lojero, delantero que como ya nos tiene acostumbrados, peleaba por el Campeonato de goleo y guste o no, tener en tus filas al goleador del torneo viste más a la hora de que los rivales te enfrenten.

El tercero era porque Necaxa no había hecho un buen torneo como visitante, un triunfo sobre Alebrijes daba un mensaje a los otros siete de que el Rayo no iba a ser un conjunto fácil de vencer en ningún campo. Hay también un cuarto y un quinto punto, ser segundo lugar general y el último era eliminar a los oaxaqueños.

Pero nada de esto sucedió y no pasó porque no existió nunca un planteamiento para buscar si quiera un gol. El equipo se presentó porque tenía que hacerlo pero jamás llegó al campo de juego. Lejos de buenas noticias pierdes el partido previo a la ronda de cuartos de final, a un hombre de la importancia del Tata por ser expulsado, te vas una vez más sin poder anotar y dejas escapar el segundo lugar general.

En cinco juegos Necaxa consiguió cuatro puntos, un gol a favor y dos en contra y eso porque la defensa no fue exigida y cuando lo fue, la suerte acompañó muchas veces para que la meta no cayera, sólo que en el último juego, Santoya, sí, Danny Santoya, anotó un gol de realidad a un fracaso rotundo en la fase regular de Rayos, aun siendo terceros generales.

Y entonces más tarde sabes que Delfines es el rival a vencer en los Cuartos de Final y de inmediato, al menos en mi caso, comenzó la preocupación. Pero que empiece en mí da igual, porque a últimas no soy yo él que va a estar en la cancha ni en el banquillo. Pero González, él sí debe estarlo y espero, de verdad lo anhelo, que le recuerden a Armando que aquí no se puede jugar al puntito, que en las rondas de eliminación directa no se juega al 0-0 y que tiene a un equipo sin alma para encarar lo más difícil del Clausura 2014. Aquí 'Mandyn' las calculadoras ya no juegan.

La mediocridad de no buscar el liderato por miedo y supersticiones, porque eso fue lo que pasó, mandó al Necaxa al tercer sitio, pero el problema es que la mentalidad perdedora del técnico la contagio al equipo en la cancha y ahora, cuando se necesita a ese equipo que pudo arrasar la Fase Regular, tiene en sus manos a un cuadro que ni siquiera es capaz de crear ilusiones.