Por Gerardo Taker.
@GerardoTaker

Ha pasado ya casi una semana desde la derrota de Necaxa en la Final de Ascenso ante Dorados de Sinaloa. La fecha la teníamos marcada en el calendario desde hacía varias semanas, justo cuando el propio cuadro culichi nos había eliminado en las Semifinales del Clausura 2015.

Duro fue aquel golpe que significó quedarnos en el camino rumbo al Bicampeonato y por ende al anhelado ascenso directo, pero nada que ver con el sentimiento que nos quedó después de que una vez más, fuimos testigos de cómo el rival nos pintaba la cara y daba la vuelta en el propio Estadio Victoria.

Dicen que si no se sufre, no es Necaxa. Tristemente esta vez no podemos hablar de un sufrido campeonato tal como sucedió hace seis meses en la Arena Cora. Hoy es sufrimiento y nada más, sin título, sin ascenso y con un dejo de decepción enorme que ha hecho que muchos aficionados digan palabras fuertes en contra del equipo, de los jugadores, de los directivos, y en especial, del villano favorito de muchos: el técnico.

Necaxa decepcionó en la Final, más por todo lo que se esperaba que fuera el partido en casa y por lo ansiado que es el regreso al máximo circuito tras cuatro años de navegar en el Ascenso MX. La mesa estaba puesta, la fiesta estaba lista y en términos generales había mucho optimismo en un ambiente tenso, pero de un matiz rojiblanco que probablemente el Victoria no conocía desde que se inauguró en julio de 2003.

El mosaico que se realizó resultó espectacular, tanto como durante algunos lapsos del encuentro fue el apoyo de la afición que justo antes de la tragedia provocaba que la piel se erizara al unísino del ‘Rayos va a volver’ que invadía al ‘Coloso de la Colonia Héroes’. La directiva hizo su trabajo previo al duelo y dejó todo listo para que alrededor de las diez de la noche del sábado la fiesta estallara y pudiéramos decir que una vez más estábamos de regreso en Primera División.

Tristemente falló lo único que no podía fallar: el equipo. Muchos dirán que la manera de encarar el partido no fue la correcta, que el planteamiento y la actitud tampoco lo fue, que la presión se comió a los jugadores, que algunos no sienten la camiseta y que por ello no lucharon como deberían haberlo hecho. Cualquiera de esas razones podría ser válida, pero lo que es una realidad es que es muy complicado ganar un encuentro en el que no tiras a puerta y en el que apenas llegas un par de veces.

El principal señalado por la afición es Miguel Fuentes. Si, él tiene parte de la responsabilidad del que sin más, es un fracaso. Y es tal, porque el objetivo era ascender y no se consiguió. No obstante, pedir su cabeza me parece exagerado y aún cuando muchos me tacharán de vendido o de ser defensor del técnico, me parece que él no es el único responsable del fracaso. Si, él también se equivocó y no sólo en este juego, sino a lo largo del torneo y del año futbolístico, no obstante me parece que la apuesta debe ser la continuidad.

A final de cuentas, Fuentes nos llevó más lejos de lo que ningún otro estratega ha hecho en los últimos ocho torneos. Y no se trata de caer en el conformismo ni mucho menos, pero difícilmente puedes reclamarle por no ascendernos al técnico que nos ha llevado más lejos que ninguno otro en esa meta que con el paso del tiempo y de cada torneo continúa tomando tintes de obsesión.

Como dije, Fuentes tiene parte de la responsabilidad; los jugadores tienen otro tanto y la propia directiva igual. El técnico pudo haberse equivocado en muchas decisiones a lo largo de la temporada y por ello es en parte responsable. Los jugadores, al final de cuentas son los que con su accionar definen un encuentro. Finalmente, la directiva es la que se encarga de formar el grupo y desde luego parece haberse equivocado en elegir a algunos de los integrantes del plantel.

La derrota duele, y duele mucho, pero me parece que no es momento de despotricar contra el equipo, ni contra el técnico. El fútbol es de momentos y era evidente que Dorados venía en mejor momento que Necaxa, quizá por ello muchos preferíamos una Final ante el Atlético San Luis, al hecho de tener que volver a enfrentar a los sinaloenses. Dorados nos ganó bien, justamente y sin ninguna objeción.

Podemos especular con muchas cosas. Que si el estadio está maldito, no lo sé; que si la imperdonable falla del hondureño Roger Rojas en los primeros minutos o la lesión de Carlos Ramos cambiaron el juego no tengo duda; Muchas cosas pudieron influir en el resultado final del partido pero hoy todo eso está de más y no tiene caso buscar culpables o tratar de dividir cuando lo que ha buscado la directiva es unirnos a todos.

Tampoco tiene caso explotar contra el equipo, negar los colores o bajarse del barco. Duele mucho, pero no nos queda más que levantar la cara, sacar el pecho y volver a empezar junto al equipo el camino hacia donde todos queremos se llegue. A fin de cuentas no podemos dejar de luchar desde donde estamos cuando lo que exigimos como aficionados es que el equipo no deje de hacerlo. El club no va a quitar el dedo del renglón, ¿nosotros si?. No, quitarse la camiseta no es opción, y el fútbol da revanchas.

Venga Necaxa!
#JuntosVolvemos