El más reciente sambombazo de Juan Villoro fue la obtención del Premio Internacional de Periodismo Rey de España (2010), por su esclarecedor ensayo La alfombra roja.

El más reciente sambombazo de Juan Villoro fue la obtención del Premio Internacional de Periodismo Rey de España (2010), por su esclarecedor ensayo La alfombra roja, el imperio del narcotráfico, aunque antes ya había anotado otros golazos (¡baaaaaaaang!) al ganar los premios Herralde 2004, gracias a su novela El testigo, y el Vázquez Montalbán 2007 por Dios es redondo, libro de ensayos y crónicas de futbol.

Ese gusto por el juego del hombre (Ángel Fernández dixit) lo ha llevado a cubrir el Mundial de Italia en 1990, el de 98 en Francia y el de 2006 en Alemania.

Ahora se quedó en la ciudad de México, pero está participando como invitado en el programa Ludens de Canal 22, que conduce el periodista Mauricio Mejía los sábados y domingos.

- ¿El domingo habrá en México lágrimas o risas?
Villoro: Yo creo que México va a jugar bien y va a perder con un marcador apretado. Nuestra selección sube de nivel cuando se enfrenta a los grandes: marca, achica, se aplica, pero termina perdiendo.

Perder con Uruguay implicó perder varios partidos a la vez porque el primer lugar del grupo nos hubiera abierto un boquete ideal para jugar no sólo el quinto sino hasta el sexto partido.

Iríamos no contra Argentina sino contra Corea y después contra el vencedor de Estados Unidos contra Ghana, lo que implicaría estar hablando de una posible semifinal.

Mejía: A mí me toca ser el policía malo, así que voy a pronosticar un 4- 0 a favor de Argentina o tal vez México anote un golecito. Yo vi en vivo el México contra Argentina de hace cuatro años, y los aficionados ches realmente creían que iban a perder el partido. Ahora no veo cómo ser optimista con el equipo de Aguirre.

- ¿Por qué invitaste a Juan?
Mejía: Porque la nueva forma de ver los deportes en México tiene la paternidad de Juan Villoro. A mí siempre me dijeron en las redacciones que los deportes no tenían nada que ver con la cultura, pero Juan siempre se ha empeñado en demostrar lo contrario.

- ¿Nunca te has sentido discriminado por ser un pambolero confeso?
Villoro: Hasta la fecha, no falta quien diga en voz alta, en algún congreso donde se están tratando temas muy sofisticados: “Mejor pregúntenle del Necaxa”. Yo nunca voy a negar la cruz de mi parroquia.

- ¿Qué dicen las llamadas de quienes ven “Ludens”?
Mejía: En otras temporadas ha habido llamadas favorables y otras muy críticas, pero ahora son unánimes a favor por la presencia de Juan. El público sabe que es un privilegio tenerlo.

Villoro: Yo estoy muy contento porque me identifico con todo el equipo: Mauricio, Tlatoani, Fabrizio (Mejía Madrid), y no se diga Jorge F. Hernández. Nos llamó Andrés Bustamante para felicitarnos por el programa y dijo que, a su parecer, las intervenciones de Jorge eran la mejor aportación humorística de todas las televisoras en la cobertura del Mundial.

Yo creo que mucha gente ya está cansada de tanta procacidad, y lo de Jorge resulta refrescante. En Ludens tratamos de cubrir las carencias con imaginación; ojalá que lo estemos logrando.

- Ya sin Ángel Fernández, ¿quién les gusta de los locutores mundialistas?
Villoro: Me parece que los largos soliloquios de Martinoli a veces sí son imaginativos.

Mejía: A mí, Martinoli me ha hecho valorar al Perro Bermúdez.

Villoro: Me cae bien Bermúdez, pero lleva 15 años hablando de “diagonal matona” y “al rinconcito, papá”.

Mejía: Lo verdaderamente inadmisible son las burlas contra el público por parte de Luis García y Martinoli.

Villoro: A mí me gusta las mancuernas que hace Gómez Junco con Bianchi y Morientes.

Mejía: Reinoso y Tomás Boy no lo hacen mal.

- ¿Cómo ven los bandazos del entrenador Javier Aguirre?
Villoro: Empezó hablando de un país jodido y terminó diciendo que siempre sí se pudo. Algo así como Alicia en el país de las maravillas.

- ¿Por qué le gusta el fut a la gente?
Mejía: A través del futbol es posible ver la belleza y la magia, sobre todo con gente como Maradona o Pelé.

Villoro: Es un misterio, pero hay varios factores que pueden ayudar a explicarlo: sólo necesitas una pelota y algo que parezcan porterías; es muy democrático en sus exigencias físicas, pues un tipo delgado y no muy fuerte puede llegar a ser Beckenbauer o, un gordito y chaparro, Maradona.

Se juega con la parte cancelada por la civilización, los pies, cuando la historia de la civilización se inclina por los ojos y las manos. También es el deporte donde más se equivoca el árbitro, y en eso se parece más a la vida real.

- ¿Qué es lo que les gusta del fut?
Mejía: Sin querer verme muy intelectual, el futbol es el último reducto de la metafísica.

Villoro: Yo me considero más un cronista de las pasiones de los aficionados que un narrador del deporte en sí. 
Fuente: El Universal