Copa México 1994-1995 | (Final) Veracruz 0-2 Necaxa

Puebla, Puebla; 15 de Marzo.- Con dos goles de Ricardo Peláez, los Rayos del Necaxa se coronaron en el Torneo de Copa tras vencer 2-0 a los Tiburones del Veracruz en la cancha del Estadio Cuauhtémoc que registró una entrada de 13 mil aficionados para ver como la escuadra rojiblanca consiguió su primer gallardete después de 29 años de no hacerlo.

Desde la temporada 65-66, Necaxa no conseguía ningún título en el futbol mexicano, y en aquella ocasión los rojiblancos se impusieron a los Panzas Verdes del León 1-0 con gol de Peniche, para más tarde adjudicarse el Campeón de Campeones al pasar sobre el América por 2-0.

Los Rayos tuvieron un inicio sorprendente y apenas a los 15 minutos del primer tiempo ya habían conseguido las dos anotaciones.

Al minuto 11, Sergio “Ratón” Zárate realizó una jugada personal por el corredor derecho para incrustarse al área y disparar raso, para que el guardameta de los jarochos, Rafael Calderón, no pudiera controlar el esférico dejándolo a la deriva, momento que aprovechó Peláez para barrerse ante el marco vacío y conseguir el 1-0.

Cuatro minutos después José María Higareda robó el balón desde la media cancha a José Luis Malibrán, para ceder al argentino Zárate, quien de nueva cuenta condujo el balón por la banda derecha y centró raso para que Peláez lo introdujera a la portería en jugada de “taquito”, dejando a Calderón parado.

Para el resto de la primera parte ninguno de los dos equipos creó verdaderas oportunidades de peligro y así se fueron al descanso de medio tiempo.

Iniciando la parte complementaria Alberto García Aspe centró el esférico para el chileno Ivo Basay, quien solo ante la portería rival cruzó demasiado su disparo, para que el balón pasara a un costado del palo izquierdo.

Al 47′ el silbante Antonio Marrufo anuló un gol a Basay, luego de que Alex Aguinaga tirara desde fuera del área directo a la portería, en donde Calderón rechazó directo al chileno que la empujó al fondo, pero estaba en fuera de lugar.

Para este segundo tiempo, Necaxa se mostró más ágil en el terreno de juego y realizando mayores oportunidades frente a la portería jarocha, situación que aprovecharon los escualos para irse al frente mediante el contragolpe, sin poner en ningún momento en peligro su meta.

Para los Tiburones significó quedarse por tercera ocasión en su historia, desde que se instauró el futbol profesional en México, al margen del título, ya que en las temporadas 45-46 y 49-50, cayeron ante los Zorros del Atlas.

Con el silbatazo final de Marrufo, de inmediato aparecieron en la cancha las camisetas con la leyenda “Necaxa campeón”, y comenzaron a bañar de sidra a todos los integrantes del cuadro necaxista, quienes más tarde continuaron sus festejos en el vestidor con porras, y bebiendo de la Copa de Campeones.

Decenas de aficionados vestidos con los colores rojiblancos se introdujeron al terreno de juego para ir a felicitar a sus jugadores, teniendo que intervenir los granaderos para evitar que la cancha del Estadio Cuauhtémoc se viera completamente invadida.

Para Peláez los dos goles que consiguió, significaron lo más importante que le ha sucedido en su carrera futbolística, ya que ellos colaboraron para que su equipo volviera a saborear las mieles del título.

El resto del plantel coincidió al expresar que el festejo por la adjudicación del Torneo de Copa terminaría a la medianoche dado que deben continuar con la mente fría para luchar por el Título de Liga y con ello redondear esta campaña.

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