Por Antonio González Acosta.
@AGA26A
Rectanguloverde.com

Mucho se ha hablado en el entorno del Necaxa sobre los refuerzos que llegaron al club en este mercado de transferencias. Más de 10 jugadores fueron fichados, pero ninguno ha destacado a un nivel exorbitante como sucedió el pasado año con Marcelo Barovero y Edson Puch.

Entre los aficionados necaxistas se han generado debates en redes sociales sobre el mejor fichaje de los “Rayos” para el actual Torneo, resaltando los nombres de Carlos González, Pablo Velázquez, e incluso el de Dieter Villalpando como los “mejores”. Pero pese a que ellos han tenido decentes actuaciones, otro fichaje reciente, del cual poco se habla, los ha superado en cuanto a desempeño en su respectivo papel.

Cuando Igor Lichnovsky llegó al Necaxa, los principales detalles que llamaron la atención fueron su edad y su experiencia previa en varios equipos. A sus 23 años, el chileno ya había pasado por clubes como la U, Porto, Sporting Gijón, y Valladolid; pese a no haber rendido en un buen nivel desde su travesía en Europa en el 2014, el de Peñaflor ha dado lo mejor que tiene partido tras partido en tierras hidrocálidas, llegando a ganarse la titularidad bajo el mando de Ignacio Ambriz.

En el bloque bajo organizado defensivo que ha presentado el Necaxa en la competencia, Lichnovsky se ha convertido en la parte más importante de la columna vertebral, ya que en sus hombros recae la responsabilidad de ir a marcar al delantero rival como un animal, donde ha llegado a hacer lo imposible por mantener el cero en su arco.

Sus estadísticas sin balón lo avalan, ya que por partido promedia 2.7 intercepciones, 1.1 tackleadas exitosas, 5 barridas, y el 71% de sus duelos ganados, al igual que ha cometido muy pocas faltas en los últimos siete encuentros.

Además del juego aéreo y el físico, uno de los principales atributos del chileno es su pase largo, el cual encaja perfecto en el planteamiento reactivo que intenta implementar Ambriz. Lichnovsky es el encargado de recibir el primer pase de Barovero en campo propio, donde después manda la pelota en un trazo largo al centrodelantero que juega de espaldas a la portería y pegado al área contraria, sea Pablo Velázquez o Martín Barragán.

Ha completado el 75% de sus pases largos en este torneo, y el 91% de sus pases cortos. Es un defensa cumplidor también en la faceta posicional, pero sin lugar a dudas, su fuerte es el juego directo, donde luce por su fuerza para defender y su capacidad para dar pases que rompen líneas.

Ojalá que pronto los aficionados del Necaxa y de la Liga MX se den cuenta del talento que hay en Igor Lichnovsky. Algunos dirán que es “una promesa que se quedó estancada”, pero sus buenos números no deben de ser ignorados. Si continúa dando actuaciones sólidas, estoy seguro que Igor pronto tendrá muchos equipos interesados en sus servicios.

Imagino que a algunos les pareció un retroceso su llegada a México, pero a sus 23 años de edad, es probable que haya tomado la decisión más inteligente para favorecer su carrera, todo con el objetivo de seguir creciendo como jugador. Poco a poco está recuperando su nivel que lo llevó a Europa, y el potencial de aquél chico que se convirtió en un bastión defensivo de la U de Chile hace unos años, todavía se mantiene.