Clásicos a montones

Por Tomás Setién Fernández.

Ya robando cámara y show dentro de la primera ronda de la actual liguilla en donde se disputará el título del Torneo de Apertura 2017, el duelo entre América y Cruz Azul, llamado por los ¿genios? de la publicidad y promoción el clásico joven del futbol mexicano rentado, como que esa clase de partidos para muchos estudiosos del balompié y sus derivados les falta aún mucha sal y pimienta, digamos para compararse con los reales clásicos como los duelos entre Guadalajara contra América sin olvidar los agarrones de Chivas y Atlas, y si mucho nos apuran los cotejos entre Pumas y América, teniendo ese duelo los ingredientes necesarios para volcar en la cancha un odio acérrimo deportivo, que de verdad existe sin tener necesidad de que le den cuerda los muchos paleros que existen en torno al futbol.

Y es que por más que se exprime uno la cabeza no existen muchos datos acerca de cuando comenzó el clásico entre Cementeros y Águilas, entendiéndose que los hilos y movimientos promocionales sacaron a escena el nombramiento oficial de supuesta real guerra sobre el terreno de la acción entre esos dos equipos, elaborándose argumentos sacados casi de las mejores historias de películas bélicas.

Y lo que son las cosas, clásicos que en antaño movían a la pasión de los abuelos y los tatarabuelos como el ya perdido en el laberinto del fauno, jugando Necaxa y Atlante, cuando ambos equipos radicaban en el Distrito Federal, son sólo ahora motivos de los más sentidos y recalcitrantes recuerdos de las viejas generaciones.

El Atlante de Boggio, de "Chavaño" y del "Manolete" Hernández, contendiendo ante el Necaxa de Mota, Pancho Majewski, Albert, Baeza, Velarde, Peniche, Javan y el Chatito Ortiz entre otros, paralizaban a la propia capital los dias o noches de sus retos convertidos en inolvidables partidos.

Jurando muchos sobre la estructura de una biblia, que el primer clásico futbolístico llevado a cabo en México fue el agarrón entre Atlas y Guadalajara, teniendo su primer capítulo el 15 de septiembre del año 1916, saliendo parejos a cero goles.
Fuente: El Mundo de Orizaba

Comentarios