POR ESO...

Por Rayojuarez

SACADO DE UN PERIODICO DE AGUASCALIENTES!!!!!!!!!!!!!!

Y ASI QUIEREN CRECER PINCHE PERIODICO IPOCRITA

DE PARTE DE EL CORAZON DE NECAXA A LA JORNADA PERIODICO QUE NOMAS VAJAN LOS INTERESES Y NO MAS ESO SI NO MAS EL INTERES DE UN EQUIPO GRANDE DE MEXICO!!! ATTENTAMENTE LA SANGRE QUE KORRE EN NUESTRAS VENAS!!!!!

EN POCAS PALABRAS CHINGAS A TU MADRE Y SY TIENES CULERO PERIODISTA DE MIERDA!!!!!!


SEGUN
escrito por Darío Zepeda Galván
Friday, 12 de June de 2009
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De entre las pocas cosas buenas que nos dejó la peregrina y tórrida aventura que tuvieron Luis Armando Reynoso y Televisa, fue una pequeña renovación en el interés por ver al futbol desde una perspectiva distinta a la de los espacios deportivos de los noticieros o programas especializados- auténticos ghettos en donde se encierran a los espectáculos y juegos - y darnos permiso de analizar este deporte desde temas como la política o, lo más importante para mí, la ciencia social. Me ha tocado leer ya buenos comentarios de Lorena Martínez y del estimado Enrique “Chamuco” Varela. Con todo, me llamó mucho más la atención el artículo que apareció la semana pasada en La Jornada Aguascalientes, del Dr. Genaro Zalpa en donde comenta sobre el asombro y la notable sensación de irracionalidad que ocasionan las historias de los aficionados al futbol, y el aparente misterio que envuelve a estos sujetos que dejan de pronto los límites bien marcados del mundo racional y se envuelven en banderas chillonas, se pintan la cara de colores y brincan sin parar al son de veintidós jugadores y una pelota.

Como el Dr. Zalpa prácticamente me invitó a colaborar también en esta disección de las porras y aficiones (yo soy el de la UAM con la tesis de doctorado sobre las porras del Necaxa), lo menos que se puede hacer es entrar de cambio para ver si podemos anotarle un gol a la incertidumbre. No puedo, en honor a la verdad, clamar que tengo la resolución total y definitiva a la encrucijada que planteó el Dr. Zalpa, pero el haber podido platicar largo y tendido con bastantes aficionados al fut (y al Necaxa, para acabarla de amolar) y el diálogo que también intento tener con los libros de autores que de esto ya saben un rato como Norbert Elías y Christian Bromberger, entre otros tantos, me puede ayudar a intentar comprender lo que parece a primera vista incomprensible.

¿Es el futbol, o mejor aún, son los aficionados “de hueso colorado” al fut - que el inmortal Ángel Fernández llamó “el juego del hombre” – francamente incomprensibles? La respuesta más sincera que tengo es: a lo mejor. En todo caso, habrá que apuntar que la afición a un equipo es igual de comprensible (o incomprensible) como la práctica de una religión, la identificación con una nación, la decisión de serle fiel a una persona toda la vida o una riña de gallos en Bali. Todos estos casos, nos parecerían irremediablemente absurdos si por un segundo nos pudiéramos despegar de los anteojos con los que estamos viendo al mundo desde que llegamos a él y a los que se les suele dar el nombre genérico de cultura.

¿Quiere decir entonces que tenemos que renunciar a explicar a los aficionados y a las aficiones en general? No lo creo. Tan no lo creo que me atreví a sugerir cuatro respuestas, creo que bastante claras y sencillas, a la pregunta que disparó mi investigación y por la cual tuve que padecer en interminables noches tormentos tan dolorosos como los juegos Necaxa – Puebla (antes del Chelís, claro) o peor tantito, Necaxa –Jaguares, en fin, lo que uno hace en nombre de la ciencia. La pregunta fue ¿Qué hace que la gente vaya a un estadio de futbol y se meta a una porra? Las cuatro respuestas fueron, grosso modo:

1) Porque van a disfrutar un juego: lo sé, ésta es la respuesta más babotas que uno se pudiera imaginar, pero en realidad es más importante de lo que parece.

2) Porque por medio de su equipo logran identificarse mejor con su espacio y su comunidad imaginada.

3) Porque al estar en una organización social (por precaria o efímera que sea) logran una percepción de sí mismos como sujetos ante diversas instancias de poder (autoridades estatales, policía, dueños del equipo).

4) Porque dentro de la porra refuerzan la construcción de su masculinidad.

Se puede platicar mucho más de cada uno de estos puntos, pero de momento ya me pasé de rollo, así que mejor nos iremos a casa con la ventaja y dejaremos cada una de estas respuestas para el juego de vuelta.

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