Por Pablo César Carrillo.

El equipo sólo nos hizo la maldad.

El año pasado, el Necaxa derrotó al León y subió a la Primera División sin sufrir y ahora está de regreso en la división de ascenso. En realidad el equipo nunca debió subir para que aprendiera la lección.

El León tiene 9 años en Liga de Ascenso y no ha podido subir, a pesar de los múltiples esfuerzos y a pesar de tener una gran afición que casi llena el estadio cada quince días.

El León merece estar en Primera y no el Necaxa. Y la realidad lo está demostrando. Ese equipo no tiene alma, no tiene ciudad, ni afición. Es un nombre histórico sin esqueleto y sin pasión. Los jugadores no tienen respeto por la camiseta. El equipo ya no representa nada. No hay emoción, no hay furia.

¿Para qué subieron? ¿Para causar lástima en la máxima división? ¿Por qué no reforzaron el equipo? ¿Por qué no le dieron seriedad?

Mejor nos hubieran dejado llegar y León sí habría aprovechado la oportunidad.

Lo que pasa es que como no sufrieron para regresar, pues no aprovecharon su oportunidad. El Necaxa está hundido y ahora será más difícil conseguir el ascenso. El León, en cambio, otra vez tendrá la oportunidad de pelear el ascenso con el equipo de Tita.

El León debe tener mejor suerte. Por su afición, por su historia, por su ciudad, por su empeño, por su equipo competitivo en cada temporada. Por sus diversas finales perdidas.

El equipo que merece subir es el León, como lo merecía hace un año ante Necaxa, como lo merecía hace tres años ante Indios de Ciudad Juárez y como lo merecía hace más ante los Dorados de Culiacán, los tres equipos que nos han ganado la final y que tienen algo en común: están otra vez en segunda.
Fuente: Milenio