Por Rafael Vera.
@rafaelverasa

Un saludo a toda la afición Necaxista y en especial a los lectores de la página. Los inicios de año nos suelen ser muy complicados a los que trabajamos en un banco: cierres de año, auditorías, revisión de metas, etc. Si a eso le sumas que te cambias de trabajo, pues todo se pone color de hormiga. Por esas razones me privé del gusto de poder escribir en la página por unas semanas, al tener solo algunas horas al día para comer y dormir; pero no quité a los rayos de mi pensamiento. Dicha ausencia coincide con el momento tan complicado que vivimos: si de por sí ser último en primera era humillante y difícil de asimilar, serlo en la liga de ascenso es tocar fondo, dicho sea con todo respeto para los otros 14 equipos de nuestra división. La verdad es que a todo Rayo de corazón debe dolerle y gacho. También es verdad que el Necaxa tiene problemas y muy serios, ¿pero de quién es la culpa?

En mi vida personal soy un tipo al que antes que buscar culpables y señalar con el dedo, me gusta buscar soluciones. Pero, en este caso, ni puedo solucionarlos yo, y, por otra parte, creo que de vez en cuando es bueno analizar las causas de los problemas, para tratar de no repetir las mismas imprudencias. Ya entrados en el tema, ¿quién es culpable de nuestra situación? Yo creo que hay niveles de culpa para cada uno de los componentes de lo que es Necaxa, del menos culpable al más culpable, mis niveles de culpa serían:

1. La afición (en especial la de Aguascalientes). Nivel de culpa: NULO.
Mucho se habla que la tierra de la gente buena no ha respondido de la manera esperada en los casi 10 años que lleva el equipo en la ciudad, que la gente da la espalda muy rápido al equipo. En suma, que los aguascalentenses no manifiestan interés en el equipo y eso es nocivo porque, si lo hubiera, la directiva se vería más comprometida a hacer la chamba bien. Sin embargo, la gente no es tonta y si te ofrecen un producto mediocre, los resultados serán mediocres. Si un equipo nuevo en una ciudad no da resultados en el corto plazo, no se puede esperar mucho a que se tengan buenos resultados con la afición. La afición local no tiene la culpa de nada.

2. Los dueños del equipo: Televisa. Nivel de culpa: MEDIO.
Mucho nos quejamos de Televisa: que si no nos pela, que si le da prioridad siempre al América, que si estaríamos mejor con otro dueño. Televisa no tiene madre al dejarnos morir y estancarnos tan cruelmente, eso es un hecho. Pero hay que estar conscientes que esto siempre será así porque el fútbol no es prioridad en la mente de Azcárraga en estos momentos. Además de que pensar que con otro dueño estaríamos mejor es aventurado y altamente cuestionable, porque no sabemos si cambiar de dueño pueda significar la desaparición. Televisa tiene mucha responsabilidad; pero poco le importa y hay que lidiar con eso.

3. La directiva y el cuerpo técnico. Nivel de culpa: ALTO.
Decir Armando “Mandín” González, resume muchas cosas, malas por supuesto, por lo que no hay que decir nada más. La torpeza de Ordiales, como director deportivo y como técnico, es más que probada al momento de no elegir refuerzos adecuados, al necear con jugadores que no tendrían ni que salir a la banca como Pérez o De Pinho y al plantear de una manera muy mediocre los juegos (como en la vuelta contra Dorados). Si a eso le suman que Yon de Luisa es un presidente de nombre nada más, pues veremos que todos estos amigos tienen mucha responsabilidad en el problema.

4. Los jugadores. Nivel de culpa: CRÍTICO.
Son los primeros y principales responsables de todos los problemas y la crisis actual. Si los jugadores no le ponen güe… ganas, de nada sirve tener una afición que llene cada 15 días, unos dueños ejemplares que den todo por su club o un cuerpo técnico de primer nivel y una directiva que planee bien los torneos. Si un tal Víctor Lojero solo juega bien cada que se le da la gana, si unos tales Cervantes no se pulen en la marca o si unos tales Pérez y De Pinho no tienen nivel para jugar, de nada nos sirve lo demás. Claro que hay correlación entre una buena directiva y buenos jugadores; pero si a los jugadores no les da la gana jugar bien, no se puede llegar a ningún lado.

Pues bueno, esas son mis explicaciones del nivel de culpabilidad dentro del club. La culpa no es de todos evidentemente y si los jugadores y el DT no se ponen las pilas, difícil será que salgamos de esto; esperemos que lo hagan. Les mando un cordial saludo y espero nos leamos pronto. Fuerza Rayos!!!